viernes 27 de abril de 2007

Cincuentipico


Hoy, día de mi cumpleaños,
qué pereza preocuparme por guardar la línea.
Prefiero escribir mientras como chocolate
y bebo un delicioso, caliente, café con vainilla.
A esta edad es importante despreciar la belleza,
darle la menor importancia posible.
Después de todo
ni siquiera un cuerpo escultural
producto de dietas y gimnasio
me salvaría de que alguien volviera a ver
para decir: “Mirala que bien conservada,
lo bien que esconde los años,
¿Se habrá hecho cirugía plástica?”
De todas las pérdidas que empiezan
a los cuarenta más o menos,
la más dura ha sido quizás la del horizonte
las corrientes en el ojo ajeno.
Se ha amansado el mar turbulento
en el que constantemente tenía que nadar
para mantenerme a flote.
Ahora floto en el agua como una boya redonda y amarilla,
una boya inofensiva
con la que juegan los niños.
Pronto nadie me temerá.
El poder de mi fuego arderá en el recinto íntimo
velado y modesto
como cetro en envoltorio de terciopelo.
Y lo cederé,
reconoceré que he dejado de ser la misma,
aceptaré que la edad
me ha dado un golpe de estado.


9 Diciembre, 2003

0 comentarios: